Tener la oportunidad de contar en Atelier con una figura como Marco Trujillo es un auténtico privilegio.
Su forma de vivir el vino, desde la emoción, la cercanía y la humildad, convierte cada botella en una historia y cada cata en una experiencia que va mucho más allá de lo técnico. Marco no solo habla de vino; lo interpreta, lo siente y consigue transmitirlo de una forma única.
Durante esta jornada realizamos un recorrido por diferentes territorios de Italia a través de una selección de vinos presentes en el catálogo de La Contadina. Una experiencia que nos permitió descubrir variedades, estilos y expresiones muy diferentes, siempre con el vino como hilo conductor.
Entre los vinos degustados estuvieron Pinot Noir Rosé de St. Michael Eppan, Costa di Giulia de Michele Satta, Broglia Gavi, Cambrugiano Verdicchio di Matelica de Belisario, Pariglia Vermentino de Contini, Piastraia de Michele Satta, Selvanella Chianti Classico y Montepulciano d’Abruzzo Campo di Vigne de Frentana.
Uno de los momentos más interesantes fue la comparación entre Pariglia y Costa di Giulia, dos interpretaciones diferentes del Vermentino que reflejan la riqueza y diversidad del vino italiano.
La cata concluyó con grandes tintos como Campo di Vigne, Piastraia y Selvanella Chianti Classico,con estos dos últimos se hizo una comparación demostrando que la elegancia, la personalidad y el vínculo con el territorio siguen siendo algunas de las señas de identidad de los grandes vinos italianos.
Gracias, Marco, por guiarnos en este viaje por Italia y por recordarnos que el vino no solo se prueba; también se vive, se siente y se recuerda.